LAS SIETE COLUMNAS DE UNA VIDA CRISTIANA VICTORIOSA

18
Jul

(PROVERBIOS 9:1)

INTRODUCCIÓN

El modelo de construcción de las siete columnas servía para tener edificaciones muy sólidas y duraderas, que no cayeran fácilmente, para que se mantuvieran firmes aun ante las tormentas y los temblores.

Estas edificaciones eran construidas con seis columnas laterales y una columna central que le daba solidez a toda la edificación.

Este día vamos a tomar ese modelo de edificación de las siete columnas para aplicarlo a nuestra vida cristiana, para que podamos tener victoria, es decir permanecer firmes y superar cualquier dificultad con la ayuda de nuestro Dios.

Vamos a reflexionar por medio de la palabra de Dios cuales son cada una de esas siete columnas que no pueden faltar en nuestra vida para que podamos ser cristianos victoriosos ante la adversidad.

I) PRIMERA COLUMNA: DIOS, LA COLUMNA CENTRAL DE NUESTRA VIDA 

El caballo se alista para el día de la batalla; Mas Jehová es el que da la victoria. (PROVERBIOS 21:31)

Es imposible pensar que vamos a poder tener una vida estable, sólida y en victoria lejos de Dios, posiblemente podamos tener prosperidad económica, pero eso no significa que seamos victoriosos en las distintas áreas de nuestra vida.

 Podemos conocer personas que son muy prósperas materialmente, pero su vida está llena de fracasos: en su matrimonio, en su salud, en la relación con sus hijos, tiene una vida llena de vicios, etc.

 Tenemos que reconocer que la columna central que sostiene nuestra vida no es el dinero, no es nuestro trabajo, no son nuestros negocios, no es nuestra inteligencia, ni nuestra preparación académica, todo eso ante las crisis de la vida son como tela de araña que no pueden sostener nuestra vida. Solo en Dios nuestra vida esta segura.

Tales son los caminos de todos los que olvidan a Dios; Y la esperanza del impío perecerá; Porque su esperanza será cortada, Y su confianza es tela de araña.  Se apoyará él en su casa, mas no permanecerá ella en pie; Se asirá de ella, mas no resistirá. (Job 8:13-15)

La columna central que sostiene nuestra vida y nos da la victoria es nuestro Dios.

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. 14. No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo soy tu socorro, dice Jehová; el Santo de Israel es tu Redentor. (Isaías 41:10 y 14)

II) SEGUNDA COLUMNA: SU PALABRA. 

Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios, te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre. (DEUTERONOMIO 12:28)

Verdaderamente hay personas que pueden darnos palabras de mucho beneficio para nuestra vida, porque son palabras llenas de conocimiento, llenas de experiencia, llenas de buenas intenciones, etc,

 Pero solamente hay una persona que puede darnos palabras llenas de PODER para transformar nuestra vida, para darnos la victoria, y esas palabras son las palabras de nuestro Dios.

Nosotros los cristianos fracasamos cuando desechamos las palabras de nuestro Dios.

Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey. (1 Samuel 15:23)

Si queremos tener victoria en la dificultad, si queremos permanecer firmes ante los problemas de la vida, tenemos que saber que el consejo de nuestro Dios es el que permanece y nos hará permanecer a nosotros si lo tomamos en cuenta.

El consejo de Jehová permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. (Salmos 33:11)

 Aun los jóvenes tienen que reconocer que en estos tiempos en los que todo es novedoso, en estos tiempos de grandes avances científicos y tecnológicos, y que pareciera que todo lo antiguo va quedando desfasado, la palabra de Dios es lo único que puede darnos firmeza y estabilidad en nuestra vida.

Jehová, tú eres mi Dios; te exaltaré, alabaré tu nombre, porque has hecho maravillas; tus consejos antiguos son verdad y firmeza. (Isaías 25:1)

III) TERCERA COLUMNA: TEMOR DE DIOS. 

El temor de Jehová es manantial de vida. Para apartarse de los lazos de la muerte.  (PROVERBIOS 14:27)

Tenemos que ser sinceros y reconocer que muchos de los grandes fracasos de nuestra vida que nos han traído gran dolor y vergüenza; han sido causadas por no haber tenido temor de Dios en nuestro corazón.

El cristiano que teme a Dios se aparta de los lazos de muerte que se llaman pecado, adulterio, fornicación, vicios, negocios de corrupción, robos, etc

Una persona que vive sin temor de Dios lleva grandes problemas y turbación a su vida, familia, aunque aparentemente puede llevar prosperidad, no es feliz.

Mejor es lo poco con el temor de Jehová, Que el gran tesoro donde hay turbación. (Proverbios 15:16) 

 El temor de Dios trae paz y estabilidad a nuestra vida.

 El temor de Jehová es para vida, Y con él vivirá lleno de reposo el hombre;
No será visitado de mal. (Proverbios 19:23)

Perfeccionemos la Santidad en el Temor a Jehová.

IV) CUARTA COLUMNA: NUESTRA FE.

Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. (1 JUAN 5:4)

Verdaderamente la fe es una garantía de victoria, pues nuestra fe está enfocada en él poder sobrenatural de nuestro Dios.

Nuestro Señor Jesucristo nos dejó bien claro que en los tiempos de adversidad lo que no puede faltarnos es la fe.

Y vinieron a él y le despertaron, diciendo: !!Maestro, Maestro, que perecemos! Despertando él, reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza. 25 Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, y se decían unos a otros: ¿Quién es éste, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen? (Lucas 8:24-25)

Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; 32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.  (Lucas 22:31-32)

Nuestra fe y confianza en Dios nos ayudan para enfrentar y sobrepasar cualquier obstáculo en nuestra vida por grande que este pueda ser.

Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. (Mateo 21:21)

Nuestra fe no es un escondite, nuestra fe es un escudo que nos permite avanzar aún en medio de las batallas más difíciles de nuestra vida.

 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. (Efesios 6:16)

V) QUINTA COLUMNA: LA MAYORDOMÍA (MALAQUIAS 3:8-12)

¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. 10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. 11 Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. 12 Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.

Definitivamente todos quisiéramos que en nuestra vida los versículos 11 y 12 fueran una realidad, que el devorador no pudiera tocarnos, que el fruto de nuestro trabajo fuera abundante, que todas nuestras cosas estuvieran bajo el cuidado del Señor y que nuestra vida fuera como una tierra deseable.

Pero lastimosamente muchos cristianos no quieren tomar en cuenta lo que nos dice el Señor en los versículos anteriores, pues en ellos encontramos un mandato.

Cuando somo malos mayordomos de la bendición de Dios, cuando no ofrendamos ni diezmamos verdaderamente somos ladrones porque nos estamos robando a nosotros mismos las bendiciones de nuestra vida.

Dios no necesita absolutamente nada de nosotros, pero nosotros sí necesitamos absolutamente todo de nuestro Dios.

Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; Porque mío es el mundo y su plenitud. (Salmo 50:12) 

VI) SEXTA COLUMNA: CONTENTAMIENTO (FILIPENSES 4:10-13)

Es triste, pero es una realidad que miles de cristianos se sienten tristes y fracasados porque no pueden tener más de lo que él mundo ofrece.

El problema es que creemos que solo obteniendo más de lo que este mundo nos ofrece, podemos tener la felicidad, y cuando no lo tenemos, nos sentimos deprimidos, nos sentimos derrotados.

Pero el apóstol Pablo nos enseña una columna sólida que necesitamos tener en nuestra vida para poder ser victoriosos en cualquier situación que enfrentemos, y esa columna se llama: CONTENTAMIENTO.

El contentamiento es aprender a ser felices no por las cosas que el mundo ofrece, sino en todo lo que Dios nos ha dado, el contentamiento significa estar satisfechos y felices con lo que tenemos hoy de parte de Dios.

Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.  (1 Timoteo 6:7-8)

El contentamiento es el antídoto del amor al dinero que nos lleva a la destrucción y a la infelicidad.

Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. (1 Timoteo 6:10)

VII) SÉPTIMA COLUMNA: EL AMOR  (1 CORINTIOS 13:13)

Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor. 

En la historia de la humanidad podríamos hablar de grandes conquistadores que con valentía, con la fuerza de sus ejércitos, por medio de la fuerza conquistaron muchos reinos y muchos países.

Pero el más grande conquistador de la historia no uso armas, no usó la fuerza, no uso ejércitos, sino que conquistó al mundo usando la fuerza más poderosa: El amor!! Y ese conquistador es nuestro Señor Jesucristo.

Nosotros podemos tener victoria en nuestra vida si usamos el poder maravilloso del amor, por medio del amor podemos vencer las divisiones en nuestro matrimonio, por medio del amor podemos vencer enemistades, por amor podemos superar ofensas por medio del perdón.

El amor verdaderamente puede transformar nuestra vida y la de nuestro prójimo, y ¿porque es tan poderoso el amor? Porque Dios es amor (1 Juan 4:8).

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